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lunes, 24 de febrero de 2025

LA SUSTANCIA (Coralie Fargeat, 2024): del Yo Ideal y la Sombra en la identidad con el cuerpo.

 

Todo lo que es profundo ama la máscara; las cosas más profundas de todas sienten incluso odio por la imagen y el símil. (Friedrich Nietzsche - Más allá del bien y del mal -)

Cuando vi La sustancia (Coralie Fargeat, 2024),  pensé  que estaba viendo una versión moderna, y adaptada a los tiempos y problemáticas que corren hoy en día, de "El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hide" de Robert Louis Stevenson, cuya historia transcurría, y se correspondía, con las caracteristicas de la sociedad victoriana de su tiempo (Pulsa aqui para ver el comentario en este blog). La dirección de Fargeat en la representación de la tensión entre dos opuestos, en este caso entre los personajes de Elisabeth y Sue, es muy interesante, en especial por el contraste constante entre las imágenes de diseño, de glamour y sexualizantes, aunque carentes de alma y vacías, y lo grotesco y repulsivo que le da a su película una dimension esperpéntica muy adecuada para reflejar esa tiranía interna que comporta el servicio a la imagen, y que le exige a una mujer ser un cuerpo perfecto, de hecho, SER SOLO CUERPO, exigencia que se corresponde también a esa demanda que nuestra sociedad alimenta y refuerza.

Excelentes interpretaciones de sus dos protagonistas, especialmente de una Demi Moore entregada en su papel de Elisabeth Sparkle, una actriz de gloriosos tiempos pasados, que lleva un programa de televisión de ejercicios aeróbicos, y tambien destacar a Margaret Qualley como Sue en su "otro yo", en ese tópico tan caracteristico de ciertas propuestas de nuestra sociedad capitalista de aquello de sacar "la mejor version de ti", es decir: "la mejor auto-explotación de tí"

Los créditos de la película ya se inician con el momento en que se coloca en honor de Elisabeth una de esas placas en el conocido "Paseo de la fama de Hollywood", pero que, con el paso del tiempo, se va ensuciando, agrietando y envejeciendo, es decir, cayendo en el olvido.

I. EL CHOQUE CON LA REALIDAD.

Elisabeth, protagonista de uno de estos programas de ejercicios aeróbicos dedicados a cultivar el cuerpo, choca con la realidad al oir en el lavabo de hombres (al estar el de mujeres fuera de servicio) a su productor Harvey exigiendo a una mujer joven para substituirla alegando "cómo ha podido aguantar ahí tanto tiempo esa vieja... eso es... eso es el puto misterio." El esperpéntico productor, Harvey, que interpreta Dennis Quaid, se ajusta perfectamente a la visión capitalista a la que todo es reducido: un producto, y Elisabeth, como producto "joven y sexi" está acabada y amortizada, y por eso desechable,




Sus miradas posteriores frente a los espejos, en distintos momentos, lo dicen todo: es la mirada de quien se siente acabada y relegada a un inevitable olvido. A partir de este momento, se establecerá la tensión implicita entre las entidades que configuran nuestro mundo psíquico: la tensión entre el autoconcepto entendido en este caso como el yo ideal del psicoanalisis y la sombra, la personalidad repudiada descrita por Jung, y ambas mediadas por la presión ejercida por el superyó exigiendo al yo ser un yo ideal, ser "la mejor versión de tí".




Es aqui donde surge "la substancia", el producto que, al igual que con Jeckyll y Hide, permitrá a Elisabeth convertirse en Sue, su yo ideal, es decir, el cuerpo perfecto, joven y sexy; a la vez que ella misma quedará relegada a la sombra, el cuerpo desechable. De hecho, en esta película asistimos a la inversión de la obra de Stevenson: en ella se tratará de que de la sombra de Elisabeth emerja la máscara perfecta de Sue. 

Es interesante que en un usb donde se explica qué es "La Substancia", se especifica muy concretamente que: "Tú eres la matriz. Todo proviene de tí, y todo es tú. Esta es sólo una version mejor de ti. Compartís tu vida, una semana para una y una semana para la otra. Un equilibrio perfecto de siete días cada una. Lo que nunca debes olvidar es que las dos sóis una."

Y, sin embargo, de la misma menera como en Jeckyll y Hide, una vez definidos los personajes como la polaridad del yo ideal y la sombra, esta se tensará tanto que, poco a poco, "se olvidarán de que las dos son una", y así ambas se irán estableciendo como una dualidad irreconciliable.

II. CUANDO LAS DOS NO SON UNA: IDEAL DEL YO Y SOMBRA.

Efectivamente, la tensión que se establecerá entre el Yo-ideal-Sue y la Sombra-Elisabeth como consecuencia de la esclavitud que el superyó exige al yo para mantenerse como un yo ideal, pasará del equilibrio perfecto a un desequilibrio que, progresivamente será cada vez más extremo. Encabecé este comentario con una frase de Nietzche que ilustra exactamente lo que ocurrirá entre Sue y Elisabeth. Lo que empezará como "lo que es profundo ama la máscara" acabará en "odio por la imagen y el símil". He realizado el siguiente esquema para representar esta tensión:




Observemos que, atendiendo este pequeño esquema, la raíz del problema está en el punto o centro en el que se define la polaridas Yo ideal-Sombra. Efectivamente, esta es debida por la presión del superyó que EXIGE el yo ideal (el cuerpo perfecto, joven y sexy) y rechaza la sombra (el cuerpo envejecido, mayor y ya no tan atractivo). Es justamente esa presión la que llevará a a Elisabeth a tomar esta decisión, y que ya incluye el rechazo hacia quien ella es. El juicio despreciativo de Harvey en la escena del lavabo se convierte en el detonante del superyó de Elisabeth haciedo que ella misma se identifique con el juicio y la desvalorización de Harvey, que en el mundo psíquico de Elisabeth podemos definir como Superyó-Harvey. Este desequilibrio en la polaridad se nos mostrará como una mayor tendencia de Sue a romper la regla de los siete días ante su éxito y reconocimiento, lo cual causa un envejecimiento cada vez más monstruoso de Elisabeth. O dicho en clave psíquica, la mayor identificación de Elisabeth con Sue conlleva una percepción cada vez más distorsionada de la visión que tiene de sí misma.

Así vemos que en el primer desequilibrio de la regla de los siete días, el uso indebido de unas cuantas horas extras por Sue, conlleva en Elisabeth que un dedo se le envejece de manera grotesca. Llama entonces al numero de contacto de "La substancia" para ver como lo puede revertir, pero entonces vemos la realidad que implica el desequilibrio. Dice la voz tras el teléfono: "lo que se ha usado en un lado, se pierde en el otro. No hay vuelta atrás." 




De la misma manera empezamos a observar que ambos personajes parecen diferenciarse, que las dos ya no son una.  "No se en que estaría pensando ella, y evidentemente estaba borracha,,," - dice Elisabeth -, a lo que la voz repone: "Recuerda que no hay ella ni tu. Las dos sois una. Respetad el equilibrio y no tendréis más inconvenientes.." Como suele ocurrir en la realidad, el autoconcepto (aqui como yo ideal) y la sombra se escinden, y cada uno de ellos adquiere su propia autonomía, una autonomía esencialmente erigida en una contra la otra. Un encuentro con otro usuario de "la substancia" le pone en antecedentes de lo que le puede suceder: "Cada vez cuesta más recordar que tú también mereces existir. ¡Que esta parte de ti todavía vale algo! ¡¡ Que tú todavía importas!! Ella ya ha empezado a corroerte, ¿verdad'?"  

III. CUANDO LAS DOS SON DOS: CONFRONTACIÓN ENTRE LAS DOS ENTIDADES.

Y así será, y cuanto más crece el exito de Sue, más se diferencia de Elisabeth, y ésta más incómoda se siente con ella misma.  Lo vemos claramente cuando acepta una cita con un compañero de clase que la sigue considerando "la chica más guapa de todo el mundo", y que al arreglarse y mirarse al espejo empieza su calvario particular al compararse con una Sue que yace dormida, la imposibilidad de sentirse bien con ella por más que lo intenta (se retoca y se retoca), pero ante el espejo nada es comparable con el yo ideal que Sue representa. La consecuencia es que acaba no yendo a la cita que tenía con él compañero. Por decirlo en base al esquema que hemos presentado, el yo de Elisabhet se desvaloriza  anthe el yo-ideal-Sue.




Como en Jeckyll y Hide, la progresiva tensión de las dos personalidades opuestas seguirá  evolucionando hasta llegar a un punto de máxima tensión en la que por decirlo de una manera, el yo de Elisabhet sufre una escisión que deriva en dos identificaciónes que se contradicen, por un lado la identificacion con Yo-ideal-Sue, por el otro la identificación con Sombra-Elisabhet. Eso es lo que Elisabeth ya no puede controlar, que su excesiva identificación con Yo-ideal-Sue, la lanza al mismo tiempo con una mayor identificación con la sombra. alejándose cada vez más la una de la otra. Su yo está cada vez más escindido. Así hasta llegar al momento que Nietzsche nos dice, el del "odio par la imagen y el simil.

Así, y en el siguiente desequilibrio Sue se toma un día más de los siete, lo cual tendrá un efecto catástrofico para Elisabeth, quien retorna muy envejecida:




La escisión se manifiesta cada vez más, y así ante su disgusto la voz le propone dejarlo:

Voz: ¿Quieres pararlo?
Elisabeth: ¿Cómo?
Voz: Eres la matriz. Si no estás satisfecha puedes poner fin a la experiencia. Volver a ser tu sola. ¿Quieres pararlo?
Elisabeth: ¿Todo volverá ser como lo de antes?
Voz: Lo que se haya transferido no volverá, pero puedes pararlo ahora mismo. ¿Quieres pararlo? Volver a ser únicamente tú sola.

Y aquí es dónde observamos esa doble identificacion en la que a más entregada al yo ideal más abismada en la sombra. De hecho Elisabeth decide no pararlo al no poder sostener aquello que se ha convertido como Sombra-Elisabeth:

Elisabeth: No. no. no. no... No puedo pararlo... El equilibrio se debe respetar.
Voz: Pues respétalo (y cuelga el teléfono)



La voz vuelve una y otra vez a que son una, mientras Elisabeth y Sue se ven mutuamente "como otra distinta" y, ya no solo como otra distinta, si no que siguiendo las palabras de Nietzsche, el odio mútuo empiezanos a instalarse entre el ellas-una.

III. EL ODIO Y LA NECESIDAD.

Sin tregua se instala el odio entre ambas. Yo-ideal-Sue, en un programa de television habla del antiguo programa de Elisabeth con sorna y desprecio: "Ya sabes que no somos exactamente de la misma generación - risas -. Y hay que reconocer que era un poco anticuado: Fitness-Jurassic - más risas -. 




Esto desatará la venganza de Sombra-Elisabeth, quien dejará el apartamento de diseño en el que vive hecho una verdadera porquería de comida cocinada, platos sucios, basura, etcétera. Un claro ejemplo de lo que podríamos considerar el estado del yo de Elisabeth producto del conflicto entre su yo-ideal y su sombra. Tras esto podemos ver la naturaleza de la violencia, producto del odio y el rechazo, que se establece en nuestro propio mundo psíquico. Observemos que siendo "la misma", siendo "una" ambas personalidades actúan como absolutamente distintas y con un rechazo cada vez más profundo entre ellas... Así Yo-ideal-Sue, tras encontrarse el apartamento en ese estado reacciona con la misma violencia que Sombra-Elisabeth, y golpeándola grita: "¡No puedo volver a entrar en ella. Repugnante, gorda, vieja, asquerosa...!". 

El tercer desequilibrio de 7 días para cada una es ya muy grave. Después del episodio del apartamento, Yo-ideal-Sue al no querer entrar de nuevo en Sombra-Elisabeth extrae fluido estabilizador para más tiempo. Y así pasan 3 meses hasta que se le acaba el fluido y es ella quien entonces se desmorona... Como consecuencia debe entrar de nuevo en Sombra-Elisabeth, quien entonces retorna con un cuerpo monstruoso...




Y la historia se repite. Sombra-Elisabeth quiere terminar con la duplicación y destruir a Yo-ideal-Sue y, sin embargo, y llegado el momento, no puede hacerlo. Aparece la voz diciendo: "¿Estás segura? Cuando pares no podrás volver atrás. Simplemente te quedarás sola. ¡'Tú sola, sola, SOLA!!" Finalmente, vuelve a suceder que terminar a Sue es quedarse ella sola como la matriz, pero con todas las pérdidas que lo transferido a Sue comportan, es decir, quedarse sola como un monstruo. A pesar de todo el odio que siente por ella, a la vez la necesita: "No puedo, no puedo hacer esto. Te necesito porque ya no me soporto. Tienes que prepararte. Es nuestra gran noche. Vamos, les va a gustar mucho." Al final Yo-ideal-Sue despierta y se produce el encuentro entre ambas.



Encuentro terrible en la que Yo-ideal-Sue acaba matando a Sombra-Elisabeth poniendo de relieve la violencia que, en muchas ocasiones, el superyo o el autoconcepto, que se ve como yo-ideal, ejerce sobre la sombra, y viceversa y, finalmente a uno mismo.

IV. CUANDO LAS DOS DE NUEVO SON UNA: JUNTAS Y REVUELTAS.

Pero como las dos son una, con la muerte de Sombra-Elisabeth empieza el deterioro del Yo-ideal-Sue. En el gran momento de presentar el programa de fin de año, Yo-ideal-Sue se empieza a deteriorar pues ya no dispone, sin Sombra-Elisabeth, de estabilizador.  

En su desespero, se inyecta el activador (la substancia) para obtener "una mejor version de sí misma". Sin embargo, al no ser ella la matriz, el resultado es ahora totalmente opuesto, deviene como un monstruo, o como se dice en la película: el monstruo ElisaSue.

Creo que es significativo que ese monstruo tiene un inconfundible parecido con. "El hombre elefante" de la película de David Lynch - 1980 - (pulsa aqui para ver el comentario de esta película), salvo que el sentido es distinto. Efectivamente, mientras en el hombre elefante lo que se oculta tras las deformidades es un alma sensible y bella, llena de delicadeza y sutilidad que reclama su humanidad, en el de ElisaSue no vemos más que la necesidad a todo trance de ser reconocida como la gran estrella de la television... Es impactante y grotesca cuando la vemos colocarse los pendientes y el largo vestido azul de fiesta para, finalmente, ocultar su rostro con el de una foto de Elisabhet.


El final de la película no solo representa al horror de ElisaSue perdida en su violencia y caos interno, si no también el horror de una sociedad que en nombre de las audiencias y del show más patético mercantiliza el cuerpo de la mujer. Es en este sentido que cabe entender la orgía de sangre final (que nos recuerda también la película de Carrie -(Brian de Palma - 1976 -), sangre que corresponde a la sangre exprimida de ElisaSue que se extiende por encima de tosdos los productores, consejos de dirección, accionistas, y también del público que sostiene todo este mundo de la imagen sin alma ni sentido, simplemente de pura explotación. 




Y así, en el último momento, vemos el rostro de Elisabhet en el centro de una masa amboidal arrastrarse sobre la estrella de la fama alucinando su éxito y la fama...



V. SOBRE EL ESPERPENTO.

El esperpento fue un génerol literario popularizado por el novelista, dramaturgo y poeta   Ramón María del Valle Inclán. Su característica principal es la exageracion o deformación grotesca de la realidad, o de algunos de sus aspectos, con un fín crítico en el orden social. Si lo reflexiónamos desde ciertas técnicas que se utilizan en psicotérapia, como la técnica de la exageración, su sentido es poner de relieve aquello que solo a través de su amplificación puede, paradójicamente, darnos una idea de su verdadera dimension, o como dicen algunos de sus comentaristas: Una de las reflexiones más importantes que plantea la creación esperpéntica es si se trata de una imagen deformada de la realidad, o si se trata de la imagen fiel de una realidad deforme. Generalmente, el esperpento iba acompañado de un cierto sentido trágico que caracteriza el destino de sus protagonistas, como es el caso de Elisabeth Sparkle. Bien puede aplicarse este concepto a la película que aquí comentamos, un ejemplo de lo que podemos ya llamar "el esperpento cinematográfico".


PELÍCULAS RELACIONADAS
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Pulsa sobre el título para acceder a ellas.













































lunes, 13 de enero de 2025

LA VIRGEN ROJA (Paula Ortiz, 2024): LA RELACIÓN CENTÁURICA MADRE-HIJA Y TRASFUSIÓN NARCISISTA MASIVA.

 

Freud en el sexo, Nietzsche en el pecho, Marx en la cabeza.
                                    (Aurora Rodriguez Carballeira)

La Virgen Roja (Paula Ortiz, 2024), es una interesante y muy bien realizada película que se centra en la recreación de la corta vida de Hildegart Rodríguez Carballeira (interpretada por Alba Planas), la niña prodigio de principios de los años 30 del siglo pasado, que entre los 15 y 18 años publicó 13 libros, numerosos artículos, dio numerosas conferencias, fue una notable activista militando en el PSOE y colaborando con la UGT, y máximo exponente en España de la reforma sexual, una revolución en toda la regla para los tiempos que corrían. Sin embargo, su historia está inestricablemente relacionada con su madre, Aurora Rodríguez Carballeria (gran interpretación de Najwa Nimri), que la asesinó a los dieciocho años. Desde la perspectiva de este blog nos centraremos en la dimensión psicológica de esta relación. Cuando ví la película recordé una cierta similaridad con la también historia real del niño prodigio del piano David Helfgott, llevada a la pantalla con el título de "Shine, el resplandor de un genio" (Scott Hicks, 1996), o "Family life" (Ken Loach, 1971), o "Cisne negro" (Darren Aronofsky, 2010), todas ellas comentadas en este blog (ver enlaces al final del comentario).

El tema del que partiré en mi comentario trata de que, a pesar de la indiscutible precocidad intelectual de Hildegart, hay una real contradicción entre aquello que intelectualmente defiende como la igualdad entrre hombres y mujeres, su posicionamiento político, así como la libertad social y reproductiva, y para lo que fue creada por Aurora y, precisamente por este motivo, la relación de sometimiento de Hildegart a la voluntad de Aurora que no la contempla como hija sino como "una estatua" esculpida por ella y a su servicio, y que tras la amenaza de romper con esa relación en la que la hija no es más que una extensión de la madre (el querer establecerse como sujeto más allá de ella), es cuando Aurora decide quitarle la vida. De cierta manera podemos decir que Aurora es la ideóloga de Hildegart que es su brazo ejecutor.

Hildegart y Aurora.

Si bien cabe elogiar la película de Paula Ortiz y las magníficas interpretaciones de Najwa Nimri como Aurora, y de Alba planas como Hildegart, es difícil a partir de ella tener una dimensión clara de lo que sucedió en el plano psicológco entre madre e hija, y más concretamente de que le sucedió a Aurora, puesto que ella es el orígen de lo que Luis Kancyper llamó "relación centaurica".

Quiero indicar aquí que debo mucho para este comentario al libro de Guillermo Rendueles Olmedo "El manuscrito hallado en Ciempozuelos. Análisis de la historia clínica de Aurora Rodríguez".

I. LA CONCEPCIÓN DE UN PROYECTO, NO DE UNA HIJA. LA EUGENESIA.

Es obvio que Hildegart fue concebida como un proyecto de Aurora, como David Helfgott lo era de Peter, su padre, ambos un proyecto que se constituye en una extensión de sus progenitores que no conciben su desarrollo como sujetos. Es algo que ya vimos en la entrada de Shine desde la perspectiva del psicoanalista Luis Kancyper, quien llamaba a esos hijos "centauros", y a la relación que mantienen padre e hijo "relación centáurica". Kancyper la circunscribe a la relación fusional padre-hijo en la cual el primero es "la cabeza de un ser fabuloso y el hijo, el cuerpo que lo continúa completándolo", aunque aquí postulo es que esa definición es perfectamente válida para el caso presente.


Aurora, de hecho, concibe voluntariamente una hija "sin padre" porque ya está pensando en ella como un proyecto, un "modelo de la mujer del futuro" [1], o como también dijo "
la mujer más perfecta que, a modo de estatua humana, fuera el canon, la medida de la humanidad y la redentora final" [2]. En cierto modo, podemos decir que Aurora no tiene una hija si no una versión optimizada de ella misma, por eso no puede concebir su independencia, un más allá de la  hija sin ella, o de ella sin la hija. Es desde ese punto de vista que Aurora mantenía que "su muerte era en gran parte mi fracaso". De nuevo nos encontramos con el caso de Shine, donde el hijo es absorbido por el padre para que sea el músico que él no pudo ser. David también tenía que ser una versión optimizada de él. No obstante, Aurora va mucho más lejos que Peter, pues ella se plantea esculpir "el canon, la medida de la humanidad y la redentora final"

Como ya cité en Shine, este tipo de relación se caracteriza no por el amor, sino por el proyecto. No hay hija, hay proyecto y, por tanto, se establece una relación narcisista en la que la hija queda retenida en la madre al no existir figura paterna, estableciéndose una simbiosis madre-hija que comparten una única alma que es el alma de la madre. Que esto es así tiene una formulación explícita en las propias palabras de Aurora cuando tras la muerte de Hildegart dice que sintió "como su alma volvió a ella". [3] Y en otra ocasión dijo: "Cuando la maté dije… ¿Queréis su cuerpo? Ahí lo tenéis, su alma es mía y no hay quien me la quite." [4] Esto caracteriza un tipo de relación en las que en palabras de Kancyper:

El padre (en nuestro caso Aurora) se ofrece como objeto de idolatría y el hijo (en nuestro caso Hildegart) es colocado como objeto de veneración. Entonces se crea un pacto, una alianza Dios-hijo.

Esta relación vincular "padre Dios - hijo Venerador Esperante" (Aurora Dios - Hildegar veneradora y esperante) instrumenta un engaño, consciente o no, y subvierte una situación para obtener fines distintos.

Bajo la apariencia de dar al hijo, su objetivo es inverso: sacar del hijo.

Es un dar que resta, inmoviliza, posee y empobrece al hijo; es un dar que quita... [5]

Esta es la base sobre la que se levanta la relación centáurica, y es por eso que en ella el amor es inexistente, puesto que lo importante es el proyecto que tanto David, como Hildegart, representan respectivamente para Peter o Aurora.


II. CREANDO EL PROYECTO HILDEGART.

Desde el momento que Aurora concibe la idea de "tener una hija" ya la orienta a crear su proyecto que es el "modelo de mujer del futuro", lo que implica que Hildegart crecerá en una burbuja permanente con Aurora, de alguna manera tal y como sucedió con esta y su padre, con la diferencia de que en Aurora se constituye como un proyecto que implica todo un método de crecimiento basado en los principios eugenésicos, y cuyo primer paso fue buscar un hombre adecuado para su concepción, y cuya función era la de simple engendrador, sin ningun reconocimiento como figura paterna. De alguna manera, Aurora sistematizó, a través de las ideas de la eugenésicas, lo que en ella de pequeña se dio de manera desordenada:

Nunca fui a la escuela, y en aquel despacho leí de todo, clásicos, filosofía, anatomía… Intervenía en las conversaciones políticas y di gran importancia a la masonería, al doctor Rigol… De lo externo me enteraba por los paseos con mi padre, no por los juegos con otros niños... [6]

Y como dice Guillermo Rendueles:

La precocidad de Aurora tiene un regusto amargo: el de la renuncia a la vida real; la continua reflexión de que esta vida es una metáfora de otra realidad; la conciencia de que sólo se puede descubrir la clave del mundo tras una profunda reflexión; la convicción de que las dificultades afectivas se resuelven con abstracciones o con el aislamiento. Tales son las bases existenciales de Aurora. [7]

Aurora empezó a aplicar su método desde el primer día que pensó concebirla. Veamos:

1) Elección del "fecundador". Dice Aurora: "miré los que me rodeaban, y a unos los desechaba por una razón física, y a otros por razones psíquicas. Por fin encontré al elegido: físicamente era perfecto, de edad madura, en plenitud viril, inteligente tirando a astuto; era una persona de cultura extensa, pero poco profunda…" [8] Buscaba un fecundador adecuado, en el sentido eugenésico, nada más: no había deseo,  no había placer, reduccion del contacto físico, no había afecto... Hay distintas hipótesis sobre quien fue ese elegido, pero para nuestro objetivo da igual, pues volviendo a Kancyper, este nos dice acerca de este tipo de padre o madre que: "cierra el acceso del hijo hacia la búsqueda de la madre (en nuestro caso del padre) como objeto total. Es una relación dual padre-hijo (en nuestro caso madre-hija) que obtura el movimiento hacia la triangulación..." [9]  De hecho, parece que Aurora se había concebido así misma como un ser andrógino: "tengo la cabeza configurada como un hombre, pero las caderas y piernas como una mujer, y de ahí mi carácter."[10]

2. Cuidado durante el embarazo.  Elegido el fecundador y desechado como padre, sigue el cuidado durante el embarazo con normas muy claras y estrictas hacia ella misma para favorecer al máximo el buen desarrollo del feto, tanto física como anímicamente: "No sólo me preocupé de que el cuerpo fuera sano, sino de que el alma no se perjudicara, que tuviera una excelente salud psíquica."[10] Y para ello siguió un plan de alimentación especial, gimnasia, baños con agua caliente dos veces al día, evitaba lecturas de sucesos que pudieran impresionarla, etcétera.



3. Método de crianza. Que incluía, de manera perfectamente estructurada, el cuidado del cuerpo, el desarrollo de capacidades y la formación intelectual, eso si, siempre dirigido por Aurora y sin ninguna otra influencia que perturbe la niña. De esta manera, estructurada y perfectamente organizada, Hildegart fue creciendo como "la mujer del futuro", como una mujer del futuro que nunca pudo ser una niña: "Fue criada según unos estrictos parámetros eugénicos. Despertaba cada día a la misma hora, cada minuto de su vida estaba organizado según un plan, Su alimentación e higiene seguían reglas estrictas. Para mejorar su competitividad y resistencia practicaba deporte." 



Pero todo siempre con su madre, siempre con ella al lado. Y como ella, no tuvo infancia, viviendo encerrada en su mundo. Aurora la pasó encerrada en el que fue su mundo, el despacho de su padre ("el único escenario de mi vida infantil" - dijo) rodeada de libros, escuchando a los amigos de él, dotada de una gran sensibilidad musical, pero sin infancia, 

III. EL FRACASO DEL PROYECTO: LA PROYECCIÓN PARANOICA

Es a partir de los 15 años que el proyecto Hildegart empieza a tomar forma extendiéndose durante tres años en los que publica libros, artículos, milita en el PSOE y colabora con la UGT, actiuvismo social por la igualdad de las mujeres, etcétera. Sin embargo, y desde la perspectiva de Aurora, eso va a implicar que Hildegart va a ser conocidad y requerida por todos aquellos que la conocen o con los que colabora. Su precocidad intelectual llega más allá de España, haciéndose eco personalidades como Havellock Ellis  o Magnus Hirschfeld, ambos conocidos sexólogos, médicos y activistas sociales inglés y alemán respectivamente, así como otras personalidades como H. G. Wells, Gregorio Marañón, etcétera. Sin embargo, esta salida al mundo y la crisis adolescente de Hildegart empiezan a provocar, por un lado la necesidad de independizarse esta de su madre; y por otro, que Aurora se desestabilize entrando en una aguda crisis paranoica que desembocó en el asesinato de Hildegart: "¿Queréis su cuerpo? Ahí lo tenéis, su alma es mía y no hay quien me la quite."

Hildegart rodeada de militantes del PSOE

Sin embargo, y desde las perspectiva paranoica de Aurora, ella ya veía indicios de que "su proyecto" tno había empezado bien. Desde la perspectiva proyectiva paranoica, Aurora pone todos los errores fuera de ella sin percatarse de su responsabilidad, en lo que sucedía con ella como madre de Hildegart. Si referenciamos los factores que según Aurora hacen fracasar su proyecto, lo podemos referenciar a las tres fases que antes hemos indicado. Veamos:

1. En relación al fecundador, Aurora admite que pronto notó que la elección no había sido la más adecuada. Así en una anotación del Manuscrito de Ciempozuelos se dice: "Hoy dice que cuando estaba embarazada se enteró de una mala acción del padre de la niña, y ya desde entonces se dio cuenta de que lo que había engendrado no era perfecto." Y añade luego: "y fue cuando me volqué sobre ella para contrarrestar lo del padre. Cuando nació todos mis pensamientos los decía en voz alta para que se fueran esculpiendo en ella." [11] Desde el punto de vista de la concepción de Hildegart como proyecto no hay conciencia del hijo como sujeto a desarrollar, sino de objeto a desarrollar. Como es obvio, Aurora obvia los problemas éticos implícitos en su posición, así como las consecuencias psicologicas que esa instrumentación de un hijo puede tener para él, convencida como estaba de su objetivo.

2. En relación al método de crianza dice Aurora: "De niña no fue dócil nunca, era rebelde. Pero la madre siempre consiguió captarla. Reservada. Era hermética y gozaba con hacer sufrir, hubo un cierto odio hacia mí, nunca me quiso. El primero que sembró la semilla en contra mía fue su propio padre." (la negrita es mía). Más adelante sigue diciendo: "Un día sorprendió al padre hablándole mal de ella. En el acto cogió un revolver y amenazó a éste con matarle a él y a la niña si no se marchaba. Tendría ésta entonces cuatro años. La niña se revolvió en contra mía." [12] Sin embargo, obvia que significa para un niño crecer tratado como un producto de alta calidad que debe ser "modelo" para la humanidad, y que se pretende cincelar como una extensión de su madre, pero falto del amor, del cariño o la ternura que tan fundamentales son en la infancia. 



Que la relación no era fácil se desprende de algunas cosas que Aurora cuenta, si bien no es obvio identificar si es tema de Hildegart o de Aurora debido a la proyección paranoica. Por ejemplo: "mi hija no era buena, tenía el alma mala." o "No era cariñosa para nadie. Era inteligente, pero no tanto como parecía; si parecía ser más inteligente era porque en ella se reflejaba la inteligencia de la paciente. Rencorosa. Para mí era mala, para mí, más que nada era envidiosa, me envidiaba, sabía lo que valía eso para mí." [13] Dicho desde la reapropiación de la proyección podemos plantearnos ¿era el alma de Aurora buena? ¿Era cariñosa Aurora? ¿Quién envidiaba a quién?

El fracaso se salda con la muerte de Hildegart por la voluntad de ésta de independizarse, y ante esa posesión de Aurora "Tú ere mía", se opone la afirmación de libertad de Hildegart: "Yo no soy de nadie. A partir de ahora voy a tomar mis propias decisiones, a partir de ahora soy libre". De la misma manera, que la expulsión de la familia de David Helgfott por parte de Peter, se produce ante la voluntad de éste de seguir su camino como pianista lejos del padre, al partir al Real Colegio de Londres en  Inglaterra. Desde la perspectiva de Aurora el producto salió defectuoso, lo que equivalía a sentirse traicionada por ella. Como dice Guuillermo Rendueles, y desde el estado paranoico en el que Aurora se halla: "... poco a poco llega a una conclusion terrible: EL MAL YA ESTÁ DENTRO DE HILDEGART. Comienza a recapitular los rasgos de Hildegart: insumisión a su deseo, chispas de libertad que aquella forja educativa no había sido capaz de arrasar, y en la ruina de suy proyecto - "Hildegart está dispuesta a prostituirse separándose de mi, traicionando la obra" - cree ver la señal del padre que no conoció" [14]

IV.  RELACIÓN CENTÁURICA Y TRANSFUSIÓN NARCISISTA MASIVA.

Antes que Hildegard, Aurora ya tuvo otra oportunidad para "crear" sobre "muñecos de carne", como ocurrió con con su sobrino Pepito Arriola (foto), conocido como el Mozart español, otro niño prodigio del piano al que Aurora, desde sus catorce años tomo bajo su formación, aunque su objetivo no era la formación sino lo que, adecuadamente, Guillermo Rendueles llama trasfusión narcisista masiva, es decir, vivir a través del otro sobre quien se inculca el propio espíritu. Dice Aurora sobre Pepito: "lo educaba como se me ocurría, lo fundamental era verter en su espíritu lo que yo llevaba en el mío." 

Es en ese sentido que la relación centaurica descrita por Kancyper está determinada por esa trasfusión narcisista masiva de un padre a un hijo en el que el mundo psíquico de éste pretende estar configurado por el mundo psíquico del primero (recordemos que cuando mató a Hildegard dijo aquello de que "su alma volvió a ella".) Estamos ante una evidencia del mecanismo de la identificación proyectiva. Observemos el parecido de esta situación con el caso de David Helfgott con la resistencia de su padre a que tenga profesores o vaya a conservatorios de otros países: "¡Yo sé lo que te conviene porque yo soy tu padre! ¡¡SOY TU PADRE!! 



Es destacable como en ese tipo de relación Peter, o Aurora, pretenden extenderse a traves de sus hijos para realizar aquello que ellos sienten que no han podido. En el caso de Peter por un padre que aplastó su deseo de tocar el violín, y en el de Aurora por un aprendizaje prácticamente autodidacta, y en un entorno polarizado donde ella se siente protegida por el padre (determinado también por el espacio seguro que representa el despacho de este, donde se centrará su mundo practicamente en sus primeros 14 años) "en contra" de la alianza que ella supone entre su madre y su hermana Josefa, a las que siente que se alían contra ella (base de la dimension paranoica de Aurora). Es desde esta perspectiva, que la separación absoluta que impuso Josefa entre ella y Pepito, que Aurora consideró un robo, debió representar "una verdadera amputación, en sentido literal, ya que era un trozo de alma lo que se llevaba nada menos que Josefa, y precisamente ella, un trozo que estropearía y malgastaría, pero que significaba ruina y castración para Aurora." [15] Como la profunda traición que fue para Peter que David decidiera partir hacia el Real Conservatorio de Londres.

Como consecuencia, ambos sufren la violencia que implica esta castración. David será expulsado de la familia y acabará con serios problemas de salud mental, mientras Hildegart será asesinada,en un claro ejemplo del pasaje al acto propio de la paranoia. Asesinato con el cual se evita la sensacion que tuvo cuando sintió que Pepito Arriola le era arrebatado.




NOTAS.
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[1] Rendueles, Guillermo. El manuscrito encontrado de Ciempozuelos: Análisis de la historia clínica de Aurora Rodríguez. Ediciones Morata, pág. 207
[2] Ver nota 1, pág. 107
[3] Ver nota 1, pág. 80
[4] Ver nota 1, pág. 133
[5] Kancyper, Luis. Jorge Luis Borges o el laberinto de Narciso. Paidós. Ideas y perspectivas. En especial págs. 32 a 40.
[6] Ver nota 1, pág. 84
[7] Ver nota 1, pág. 85
[8] Ver nota 1, pág. 113
[9] Ver nota 2, pág. 33
[10] Ver nota 1, págs. 70
[11] Ver nota 1, pág. 40
[12] Ver nota 1, pág. 52
[13] Ver nota 1, pág. 48
[14] Rendueles Guillermo. Psicologización, pobreza mental y desorden neoliberal. Escritos y Entrevistas. Las locuras del feminismo. A propósito de la Virgen Roja. Irrecuperables. La Otra Locura 2, pág. 70
[15] Ver nota 1, pág. 91


PELICULAS CITADAS
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